Invisibles

A mi hermano.

Empezó a pensar en el instituto antes que nadie. El colegio se le quedaba pequeño, siempre era igual. Se aburría en las clases, no soportaba que se explicara lo mismo una y otra vez, y cada año era peor. Ya no levantaba la mano, nunca le preguntaban a él, sabían que lo sabía, y aunque creyera que eso era injusto, nunca decía nada. No le gustaba que le vieran, que se supiera que estaba ahí, le gustaba pasar desapercibido.

Soñaba con llegar a la E.S.O. Nadie le conocería, empezaría de cero. Le costaba mucho hacer amigos, pero no le importaba estar solo, siempre le habían dicho que era muy independiente, y la verdad le daba igual seguir así. Nuevas clases, nuevas asignaturas, por fin le explicarían cosas nuevas, en el instituto tenía que haber más nivel, estaba claro y él estaría allí. Pensaba en eso que llamaban “el club de la ciencia”, trabajos para la Agencia Espacial Europea, proyectos… tenía que llegar a participar en uno. Si, era muy muy vago, pero también sabía que era muy inteligente, algo había en él que le hacía destacar, aunque jamás quisiese que nadie se diese cuenta.

Todo empezó a torcerse en sexto con la pandemia, todo se cerró en banda y se quedó sin clases, y sin nada, sólo alguna online a la que odiaba asistir. Se quedó sin graduación, se quedó sin viaje de fin de curso, ni siquiera sabía si empezaría el instituto.

Ha cambiado mucho, ya no es él, lo noto, es mucho mas mayor de lo que dicen sus años, a veces parece que hables con un adulto y otras, le veo tan pequeño y con tanto miedo…y aunque deseaba empezar el instituto mas que nada y no ser conocido, ahora se arrepiente de que no sólo él sea invisible, todos lo son.

Dice que tengo suerte, él solo ve los ojos de sus profesores, de sus compañeros. No sabe si sonríen o no, no sabe como son sus caras, si tienen barba, bigote, si son pálidos o son mas jóvenes o mayores de lo que él cree. Tampoco saben como es él, solo dos ojos marrones y ya está.

En el patio tiene miedo, casi no almuerza, le da miedo que haya que bajarse la mascarilla y le da miedo olvidar la cara de su mejor amigo.

Que injusto empezar el instituto así, yo veo a través de las mascarillas, él no puede hacerlo.

¿ Y si quedamos un día en el patio y nos vemos las caras? ¿ y si nos miramos a los ojos pero esta vez sabiendo que sonreímos?. Seguro que si lo hacemos, al menos los que acaban de llegar, volverán a la clase de otra manera, y cuando levanten la mano y miren a su profesor, seguro que bajo la mascarilla sonríen porque ahora ya saben quien, como es.

Seguimos en una pandemia y seguiremos mucho, no nos volvamos invisibles, por favor.

                                                         Loyal

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