“Experiencia y lectura” con el poeta Valentín Carcelén

El pasado 24 de abril, con motivo de nuestra Semana del Libro,  tuvimos el placer de contar con el poeta Valentín Carcelén. En su presentación La poesía: una lectura y una experiencia,  nos relató sus inicios en la poesía, leyó algunos de sus poemas (tanto publicados como inéditos) y dio paso a un turno de preguntas.

 

 

ENTREVISTA

¿Crees que la poesía es un destino que nos elige? ¿Puedes contarnos como te eligió a ti? (vocación, primeras lecturas, profesores).

No sé si la poesía nos elige; sí creo que uno elige ser lector de poesía, y que, cuando uno lee suficiente poesía, necesita escribir poemas. Que esos poemas valgan la pena o no es otra cosa.

Yo empecé a leer poesía muy poco después de empezar a leer novela. Y fue en mis primeros años de instituto, debido a la profesora de literatura y a los libros de Lengua y Literatura de Anaya, de Fernando Lázaro Carreter y Vicente Tusón. Todo empezó con las Rimas de Bécquer y continuó con Machado y la Generación del 27. Pero fue la lectura de Neruda la me llevó a leer poesía de una manera más “seria”, a la vez que me impulsó a escribir mis primeros poemas.

Háblanos de la forma que imaginas y trabajas un poema (algún poema como ejemplo).

El poema que uno escribe depende de lo que uno está haciendo en esos momentos, de lo que uno está viviendo, de lo que le sucede, de cómo se siente, también de sus recuerdos, y, sobre todo, de cómo le afectan las cosas.

Ése es el escenario, que suele concretarse en una frase recurrente, a veces ya un verso –normalmente el primero. A partir de ahí, tanta dedicación como puedas disponer. Muchas veces, hay que dejarlo a medio y continuarlo días, semanas o meses después. Yo he tenido congelados algunos poemas durante muchos meses o incluso años por que no encontraba la manera de darlo por terminado; aunque, como decía J.R. Jiménez, un poema no se termina, se abandona. Yo estoy muy de acuerdo con eso.

La Confitería ha sido el germen de un movimiento poético en Albacete que ha perdurado casi 30 años, ¿podrías hablarnos de ella?

Ante todo, empezó siendo una reunión casual de 9 personas en torno a la afición, al hábito de la poesía. Tuvieron mucho que ver la revista Barcarola, la publicación de los primeros libros de algunos de nosotros en Ediciones de la Diputación de Albacete, a cargo de Andrés Gómez-Flores, en la primera mitad de los noventa, y “Los jueves en verso”, una serie de recitales que por entonces organizaban en el Nido de Arte Nicasio Sanchís y Javier Lorenzo. Nos terminaron de formar como grupo las frecuentes reuniones, con cena, intercambio de libros y ronda de lecturas, en el ya desaparecido Bar La Confitería, en calle Zapateros.

Luego vinieron dos antologías, en 1999 y 2006, bastantes libros individuales, no sólo de poesía, y la organización de los ciclos de lecturas “5 Poetas en otoño” durante más de una década, y otros muchos proyectos y eventos literarios.

En general, mantenemos una excelente relación, y continuamos en contacto y en activo.

¿Qué nos enseña y nos ofrece la poesía hoy en día?

Hoy en día, la poesía ofrece y enseña lo que siempre ha ofrecido y enseñado. Sigue siendo, y será siempre, un arte de minorías, y muy exigente y sacrificado. Es el nivel más alto de la expresión verbal, y requiere una importante dosis de práctica y formación permanente.

Creo que nos enseña a ver y a tratar a las personas, las cosas y lo que nos sucede de una manera distinta, seguramente mejor, quizá con mayor comprensión, o empatía. Nos puede ofrecer otra visión, sin duda mejor, del mundo, de la vida, del tiempo. Sin duda la poesía nos hace más humanos. A veces, el tiempo se para mientras lees un poema.

 

 

 

UN POEMA DE AMOR

 

A veces conviene escribir

un poema de amor.

Sé que no corren buenos tiempos

para entretenerse con nimiedades,

que las cosas no van del todo bien,

que a veces, con razón,

la tristeza y el pesimismo

nos acompañan demasiado trecho

sin ser nunca invitados,

y no sabemos qué hacer

para quitárnoslos de encima;

pero a veces conviene

escribir un poema de amor.

 

Sé que no siempre salen bien los planes,

los números, que algunas noches

nos acostamos sin saber

qué pasará mañana,

y la incertidumbre nos quita el sueño,

y nos impide seguir adelante,

y nos roba todas las ilusiones;

pero a veces, por eso,

conviene escribir un poema.

Un poema de amor

breve o largo, medido o libre,

informal o académico,

pero, si puede ser, apasionado

y directo,

que, aunque sea un minuto nos consuele,

y sepa bien decirle a quien amamos

que nada podrá con nosotros,

que sabremos salir adelante,

que seguiremos amándonos

y luchando,

porque no queda otra.